• Mezcales artesanales

  • Amaranta

  • Paxia

  • Dulce Patria

  • Pujol

  • El Hijo de la Rauxa

  • Leo's Pizza

  • Biko

  • Ouest

  • Churros El Moro

  • EME Restaurante

  • El Depósito

  • Bistrot Arlequín

  • La Mar Cebichería

  • Merotoro

  • Cerveza: estilos

  • La Capital

  • Pablo el Erizo

  • El Príncipe Tutul-Xiu

  • La Bipolar

  • Tortas La Castellana

  • Puntarena

  • Vinos mexicanos

  • Ödün

  • Reseñas anteriores



  • El Mundo de Rafa Ibarra

  • Revista Vinísfera

  • Vinus Tripudium

  • BuenaVida

  • Vino Encuentro

  • Vino para principiantes

  • Enosphera.com (Tienda)


  • http://www.wikio.es
    You're viewing all posts tagged with restaurante

    Máximo Bistrot. Cocina honesta

    La gastronomía de la colonia Roma, en la Ciudad de México, está evolucionando. Varios lugares, en los que podrás comer muy bien, abrieron recientemente y un par más están por unirse a la lista. Uno de los más modestos en su diseño, pero que ha ganado muchos feligreses en tan sólo un par de meses, es Máximo Bistrot.

    Eduardo García ha trabajado en múltiples cocinas de renombre, como Pujol o Le Bernardin, pero finalmente decidió independizarse. Junto con su novia, Gabriela López, se decidió por un lugar relajado, acogedor y de impecables preparaciones, donde la calidad de los productos locales y de temporada ocupa el lugar principal. Así, con el cariño suficiente para bautizar al lugar con el mismo nombre que su hijo, se une a los cocineros mexicanos que se preocupan por ofrecer ingredientes honestos.

    Diariamente cambian su pequeño menú según la disponibilidad de los ingredientes. Sin embargo, siempre podrás encontrar deliciosos platillos a precios muy justos. Los domingos, a partir de las 11 de la mañana, sirven un brunch que le ha robado el cetro a su vecino Delirio.

    Por la tarde, ya sea para comer o cenar, la mantequilla de haba y queso de oveja o la ceniza de berenjena no sólo te abrirán rápidamente el apetito, sino que te harán devorar todo el pan de la canasta.

    Para empezar, unos espárragos pochados, ligeramente crujientes, cubiertos con pan con ajo que resalta su sabor y sabayón que le brinda mayor consistencia al conjunto.

    Tienes que probar la cazuela de mejillones con mantequilla de camarón (a veces cambia por erizo u otros ingredientes). No podrás evitar inclinar la olla para beber el caldo resultante, con una ligera acidez y de sabores perfectamente mezclados de jitomate y camarón.

    Uno de mis platos favoritos, con el que no pude evitar limpiar el plato, fue el cerdo en reducción de pimiento. La carne se deshace en la boca y la salsa tiene un sabor ligeramente dulce, resultado del ingrediente secreto, que la vuelve delirante.

    El pulpo con emulsión de guajillo no se queda atrás. La emulsión es ligera y brinda la acidez necesaria sin opacar el sabor del pulpo. Las tres texturas de papa que le acompañan -cocidas, puré y fritas- son un placer por sí mismas.

    El pot de crème de chocolate es visualmente encantador y maravilloso para el gusto. La salsa de frambuesa que le acompaña y la textura de la crema de chocolate lo convierten en un postre exquisito.

    Dudarás que el brunch pueda ser tan bueno como las comidas, pero lo es.

    El pan está hecho en una panadería artesanal cercana llamada Pancracia. El panqué de plátano es esponjoso, húmedo y se deshace fácilmente, con la intensidad de sabor a plátano correcta, sin resultar abrumadora. Las conchas de yogurt contienden por el trono de las mejores de la ciudad. Firmes por fuera, bien decoradas, con un centro suave y húmedo. Las de chocolate son altamente adictivas.

    El pan francés de Máximo Bistrot es la imagen ideal para comenzar el día. No sólo es bonito, también es el acompañante necesario para tu taza de café.

    Los huevos revueltos con cebollín, papas y provoleta es justo la idea que recorre mi mente al pensar en un brunch: huevos ligeros, acompañados con papas un poco crocantes y queso sutilmente ahumado.

    Si buscas algo más consistente, la baguette de short rib es una gran opción. La carne, cocinada con mole, es delirante.

    Platillo imperdible: huevos con mollejas. Pídelos estrellados, pues la combinación de la yema tierna y las mollejas  es para chupar los dedos y el plato.

    Máximo es, sin duda, una de las mejores aperturas del 2011 en la ciudad. Éste es uno de esos lugares a los que puedes regresar sin fastidio: precio justo, calidad y delicioso sabor en cada bocado.

    Máximo Bistrot está en:

    Tonalá 133, esq. Zacatecas, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc

    Abre:

    Martes a Sábado 13:00 a 23:00 hrs
    Domingo 11:00 a 19:00 hrs

    Teléfono:

    52644291

    Costo promedio:

    $350 p/p

    (Source: lossaboresdemexico.wordpress.com)

    Toluca “a la italiana”

    Si al hablar de cocina mexiquense piensas únicamente en chorizo, tortas de La Vaquita Negra o truchas y quesadillas de la Marquesa, el restaurante Amaranta redefinirá este concepto. Su plan es ser “punta de lanza” para posicionar los productos del Estado de México en el lugar que merecen, ¡y vaya que van por buen camino!

    Mientras Pablo se hace cargo de la cocina y Paco de los vinos, sus padres orquestan las finanzas y la operación del lugar, donde lo único que desentona son los televisores prendidos. A tan solo tres meses de su apertura, la familia Salas Corona, a la usanza italiana (“aunque no de La Cosa Nostra”, aclara Francisco), ha conseguido que Amaranta se convierta en el mejor restaurante de Toluca y uno de los mejores del país.

     Hecho con vino espumo y un poco de licor de cassis, el coctel Amaranta –ligeramente dulce y fácil de beber- te ayudará a relajarte y aprovechar el ambiente hogareño del lugar.

    Quizás la bienvenida no te maraville: un pequeño pambazo de mole verde acompañado de una exquisita salsa verde que termina opacando el sabor del relleno. Rico, pero lo mejor está por venir.

    Los tacos de hueva de carpa a la mexicana con aire de cilantro son una entrada obligada. Al igual que el resto de las creaciones de Pablo Salas, se trata de un platillo sencillo pero de sabor impecable, especialmente si usas las tortillas que le sirven de cama.

    El carpaccio de manitas de cerdo tiene un sabor muy delicado en el cual predomina el orégano y el aceite de oliva. Acompañada de ensalada de col morada, zanahoria, chile serrano y queso ranchero, esta reinterpretación de las clásicas manitas de cerdo en vinagre es muy superior al original.

    Muy probablemente jamás esperarías sorprenderte con una ensalada de nopales con habas, jitomate, cebolla, cilantro y queso fresco, como la que te sirven sobre los tlacoyos. Sin embargo, Amaranta te probará equivocado. Los nopales, curados en sal, tienen un sabor muy elegante que se complementa con la acidez de la vinagreta y el gran dulzor de los jitomatitos, resultando en uno de mis platillos favoritos del lugar.

    La suave textura de la médula bien picada, el aroma a epazote y el ligero picor que le brindan el aceite de chile y el caviar de chipotle explican por completo la fama que goza la sopa de médula de este restaurante. Nada parecido a los grasosos y pesados caldos que has comido antes.

    Para estas alturas ya debieras conocer al sommelier Francisco Salas. Aunque parece introvertido, platicará gustoso contigo. Pídele una botella de Valentina, una mezcla de grenache, petite syrah y cabernet sauvignon que elaboró junto con Pau Pijoan. Un vino carnoso y salino en donde predominan los frutos negros.

    En Amaranta no puedes pescar tu propia trucha como harías en La Marquesa, pero no extrañarás ese detalle al probar la jugosa carne cocida al vacío que Pablo sirve con queso panela sobre una cama de arroz verde y aceite de oliva. No demerites los jitomatitos que le acompañan, pues resaltan el sabor del conjunto de forma fantástica.

    El filete de res con tomate troceado posiblemente no llame tu atención. No importa, ¡pídelo! El puré de papa, ligeramente picante, se balancea perfectamente con el dulzor de los tomates aderezados con piloncillo.

    El menú afloja un poco con el mixiote de pollo. El aroma y sabor de la hoja de aguacate se impregna sobre la jugosa carne, dándole un toque muy especial a este platillo que, sin duda, se disfruta mucho, especialmente al comerlo junto con el pan de elote que lo flanquea. Sin embargo, como plato fuerte se queda corto al lado del delicioso filete.

    Para terminar, la sopa fría de chocolate es la opción ideal. La presentación de las galletas de animalitos, el polvo de conchas y la esfera nitrogenizada de helado de flor de nata se ve coronada con vapor blanco tras la caída del chocolate en leche.

    Menos espectacular pero de exquisito sabor es el mousse de mandarina. Su acidez refrescante se acompaña bien con una cubierta de zapote negro y con una bola de helado de yogur y amaranto.

    El tradicional pastel de elote es una buena versión de este postre. Húmedo y esponjoso, se sirve con una gelatina de cáscara de naranja y con espuma de guayaba.

    Amaranta es la más clara muestra de que la sencillez en la cocina puede crear maravillas. Sin técnicas muy sofisticadas, Pablo Salas busca rescatar los ingredientes típicos de cada uno de los 125 municipios del estado y crear adaptaciones que coloquen la cocina mexiquense a la altura de la oaxaqueña, yucateca o michoacana.

    No sólo por el sabor de sus platillos sino por lo poco común que resulta hoy en día que un restaurante de esta categoría sea un negocio familiar, Amaranta es una visita obligada para quienes disfrutan del buen comer.

    Amaranta está en:

    Francisco Murguía Pte. 402 esq. Mariano Matamoros (más adelante hay otro 402). Toluca, Estado de México

    Abre:

    Diario. Desayunos de 8 a 12:30 y comidas de 13:00 a 18:00

    Teléfono:

    01 (722) 2808265

    Costo promedio:

    Desayuno $200 p/p

    Comida (con vino) $550 p/p

    Dulce, dulce patria

    Martha Ortiz sigue siendo mi cocinera mexicana favorita. Así de sencillo. Lo comprobé después de ver y probar lo que prepara en Dulce Patria. No sólo el sabor de cada uno de los platillos es perfecto sino también su presentación, aunque a veces exagera en lo rimbombante de sus nombres.

    Luego de años de abandono a la Ciudad de México -desde que cerró las puertas del Águila y Sol-, con Dulce Patria le ha devuelto el toque artístico, seductor y cada vez más juguetón a la gastronomía mexicana de la capital del país.

    Para comenzar, pide la sopa de ejotes con vainilla. El sabor a ejote es tan sutil que el conjunto resulta ligeramente dulce, con elegantes toques aromáticos de la vainilla. Sencilla pero espectacular.

    El ramillete de flor de calabaza en crema es también una gran opción. Una crema de poblano con flor de calaza podría sonar aburrida y por demás conocida; sin embargo, un toque de cúrcuma le da un aroma y sabor enteramente distinto.

    La estrella de atún con serpentina de verduras y lluvia de aceite picante de ajonjolí es ejemplo del lenguaje excesivamente adornado al que recurre constantemente Martha Ortiz. Aún así, las láminas de atún tienen la textura ideal y su sabor se adorna perfectamente con el aceite picante.

    De las quesadillas lo que más resalta es la presentación. Un pequeño anafre sirve de base para cinco quesadillas de colores verde, blanco y rojo. Las norteñas de machaca y las de queso con epazote pueden no maravillarte, pero te sorprenderá la de flor de calabaza con adornos de piñón.

    Será difícil elegir tu plato fuerte. Si tienes suerte, puede que encuentres el pozole de mariscos entre los especiales del día. Pídelo. No hay que decir más sobre este platillo.

    El pato en mole negro es una de las creaciones más bonitas y más ricas. El mole es fantástico por sí mismo y, aunque a algunas personas (como a Nicholas Gilman, de Good Food in Mexico City) podría molestarles que el sabor del pato se desvanezca dentro de él, a mí me parece que se complementan de forma hermosa. Ambos elementos se funden en vez de marchar cada uno por su lado.

    El salmón en costra de maíz, de sabor armónico, concentra la milpa en un plato.

    En el postre tampoco faltarán opciones, pero La flor más bella del ejido te llamará la atención por su nombre y apariencia. Se trata de una deliciosa mezcla de cubitos de gelatina de fresa y jamaica, helado de curado de fresa, xoconostle y cabuche (flor de la biznaga).

    Dulce Patria es un restaurant pequeño ubicado dentro del hotel boutique Las Alcobas, por lo que es prácticamente obligatorio reservar si quieres encontrar una mesa disponible. No es barato, pero la cocina de Martha lo vale.

    Dulce Patria está en:

    Anatole France 100, Polanco

    Abre:

    De lunes a sábado 13:30 a 23:30 y domingo de 13:30 a 17:30

    Teléfono:

    33003999

    Costo promedio con vino:

    $700 p/p

    A diez años de la revolución: Pujol

    La evolución de la cocina mexicana. Eso representa, para muchos, Pujol.

    Enrique Olvera fue, hace diez años, el primer chef mexicano que se atrevió a presentar los platillos clásicos de nuestra gastronomía en formas en las que no acostumbrábamos verlos.

    Al principio, muchas personas no comprendían la finalidad de convertir el maíz en espuma o de reinventar platillos tradicionales. Ahora, su reconocimiento le permitió entrar, este año, a la lista San Pellegrino de los cien mejores restaurantes del mundo.

    El aguachile de almejas no se parece al aguachile que has visto en otros lugares.  Flores de borraja de color azul y deliciosas ramitas de salicornia -un “espárrago marino” con sabor a mar y  deliciosamente crujiente- y hojas de ficoide glacial –conocida también como “hierba helada” por su aspecto escarchado- componen esta encantadora entrada.

    La sopa de chicharrón y tortilla es uno de esos platos de Pujol que te hace sentir decepcionado pues, aunque sin duda es rica, carece de la magia esperada en su preparación. Lo mismo me pasó con la trucha en mojo de pepita de calabaza con acelgas y papas en vinagre y, en menor medida, con el molito vegetariano de cacahuate con legumbres, coliflor frita, tortita de huauzontle y cilantro criollo.

    Aquí podrás encontrar uno de los tamales más ricos que hayas probado en tu vida. Un colchoncito de masa bañado con espuma tibia de quesillo y aderezado con salsa de cuitlacoche y salsa de tomate verde tatemado jugarán con tu mente pues, aunque sepas de qué se trata, no esperarás un sabor tan fiel al de un tamal tradicional.

    Del ceviche de pescado te enamorarás desde que el mesero ponga el plato sobre la mesa. El contraste del color rosa del pescado con los adornos verdes y morados es el preámbulo ideal para el fabuloso sabor de este platillo.

    Uno de mis favoritos de Pujol fue el escolar en adobo oaxaqueño con cuitlacoche nixtamalizado y puré de chile poblano. La sobriedad con la que está montado el plato no te permite anticipar la explosión de sabor que vivirás tras el primer bocado.

    El mesero me recomendó el frijol con lechón, rábanos picantes, consomé de frijol y hoja de aguacate. No estaba equivocado. La carne suave y jugosa contrastada con el sabor terroso y especiado del resto de los ingredientes forma uno de esos platos que no quieres que se acaben.

    La textura del crème brûlée combinada con el delicioso sabor del mamey te hará devorar una cucharada tras otra sin poder parar.

    El cremoso de limón servido con merengues de jamaica, frambuesa y betabel es un postre no apto para todos los paladares. Tres bolitas de sabor fuerte, flanqueadas por delgadas tabletas de colores llamativos, resultan en un postre interesante, que para algunos puede resultar asqueroso.

    Para quienes prefieren sabores más sutiles está la esponja de almendra bañada con leche de miel de acacia y acompañada con helado de manzanilla y puré de nanche amarillo. El sabor es sutil, donde se impone la frescura del nanche y la manzanilla.

    La carta de vinos es vasta y se sumó, desde hace tiempo, a los pocos restaurantes que buscan privilegiar a los productos mexicanos. Cervezas artesanales, mezcal y vinos mexicanos son los que ocupan el lugar principal en la extensa lista. El precio es bastante elevado, pero el servicio de su sommelier es impecable.

    Por varios años me pareció que Pujol se había convertido en un restaurante sobrevalorado pero, hace poco, volví a apreciarlo. Algunos dicen que fue debido a su amistad con René Redzepi –chef propietario del mejor restaurante del mundo de este año: Noma, en Copenhague- que Enrique Olvera reencontró el rumbo. Él dice que René le mostró “que los grandes cocineros regresarán a la necesidad de hacer feliz a la gente”. Sea o no ésta la razón, Pujol está de vuelta entre los grandes.

    Pujol está en:

    Francisco Petrarca 254
    Col. Polanco     C.P. 11570

    Abre:

    De lunes a sábado, de 13:30 a 16:30 y de 19:30 a 23:30

    Teléfono:

    55454111

    Costo promedio con vino:

    $900 p/p