• Mezcales artesanales

  • Amaranta

  • Paxia

  • Dulce Patria

  • Pujol

  • El Hijo de la Rauxa

  • Leo's Pizza

  • Biko

  • Ouest

  • Churros El Moro

  • EME Restaurante

  • El Depósito

  • Bistrot Arlequín

  • La Mar Cebichería

  • Merotoro

  • Cerveza: estilos

  • La Capital

  • Pablo el Erizo

  • El Príncipe Tutul-Xiu

  • La Bipolar

  • Tortas La Castellana

  • Puntarena

  • Vinos mexicanos

  • Ödün

  • Reseñas anteriores



  • El Mundo de Rafa Ibarra

  • Revista Vinísfera

  • Vinus Tripudium

  • BuenaVida

  • Vino Encuentro

  • Vino para principiantes

  • Enosphera.com (Tienda)


  • http://www.wikio.es

    Ensenada en la Condesa

    Mykonos es la emblemática isla griega donde el azul brillante del Mar Egeo envuelve las casas pintadas de un blanco perfecto. Ahora llegó a la Condesa transformada en un restaurante que lleva por nombre Pablo el Erizo. Lleno de frescura, este lugar abrió sus puestas en Fernando Montes de Oca 6, entre Tamaulipas y Nuevo León, hace mes y medio.

    Se autodenomina Baja Bistro y es justamente eso: un restaurante casual que sirve comida sencilla pero sabrosa, elaborada con ingredientes traídos, en su mayoría, directamente desde las costas de Baja California.

    Para empezar, un clam chowder rojo, coloreado con pimiento y tomate. Se pierde un poco el sabor terroso y dulce de la almeja cultivada en Ensenada, pero el conjunto, adornado a la vista y al gusto con cebollín, se disfruta de principio a fin y resulta ideal para esta época de intenso frío.

    Los sopes de cangrejo son tan deliciosos como es atrevido su concepto. La armonía entre los frijoles y el crustáceo se imagina difícil, pero está bien lograda por Efraín Soto, el joven y diestro chef que trabajó previamente en uno de los restaurantes más reconocidos de Ensenada.

    Quien prefiera los camarones debe probar los tacos de jamaica con queso Real del Castillo, que viene de la primera cava de quesos de América. La acidez de las flores se entremezcla perfectamente con el dulzor de la cebolla caramelizada y un toque de balsámico y sirve como base para lanzar a lo alto el sabor del camarón y la implacable fortaleza del queso Ramonetti.

    Los tacos de pescado y camarón estilo Ensenada que preparan en Pablo el Erizo se acercan mucho al sabor tradicional y sazonado a la perfección de aquellos que puedes probar en los puestos callejeros de la Cenicienta del Pacífico. El capeado es su único problema, pues queda un poco más dorado de lo necesario.

    En un futuro cercano, cuando hayan dominado este último detalle, la añoranza de los Tacos Fenix, cerca del vado ensenadense, será sólo por nostalgia y no por antojo.

    Durante su primera semana no contaban con todos los platillos de la carta debido a que aún ponían a prueba a distintos proveedores, pero hoy puedes elegir montaditos de erizo, langosta u ostiones Kumamoto sin temor a decepcionarte por su desabasto y, mucho menos, por su preparación.

    La selección de vinos por copeo comenzó siendo pequeña pero muy diversa, con opciones más interesantes que las que suelen ofrecer en restaurantes del mismo tamaño. Ahora han dejado de lado el Albariño (español) o el Torrontés (argentino) -variedades de uva con las que se logran vinos blancos muy aromáticos y que pueden ir bien con la mayoría de los mariscos-, sustituyéndolos por blancos mexicanos de menor precio.

    En Pablo el Erizo hay opciones para todos los gustos y para cada bolsillo. Cuando quieras sentirte en las islas Cícladas, a media Ciudad de México, aquí puedes saborear unos deliciosos tacos de pescado, una langosta estilo Rosarito con frijoles y tortillas de harina gigantes, o un delicioso pulpo a las brasas, dorado y crujiente por fuera pero tierno y jugoso por dentro.

    (Esta reseña apareció en Vinísfera)

    blog comments powered by Disqus